Acreedores de caminos, ellos son los elefantes del cemento que van de acá para alla. Vos los esperas acostumbrado a tu rutina y a veces no sabiendo cual es el paradero.
Te subís y encontras una maquina que pide monedas; te unís y conservas tu grata satisfacción de que de "algo" sos parte.
Escalones y andariveles, tus manos se posan y buscas comodidad. Lo ves, esta hecho para vos...¿No te das cuenta? Lo encontraste (muy bien) a aquel que te esperaba y así te sumergís en el asiento, sos un genio.
Y ahora, la parte más difícil: viajar. ¿Qué es lo que se te ocurre? ¿Cuál es tu respuesta a esa pregunta tan efímera y existencial que sucede en este lugar? Ya estas conectado y en pocos segundos, se te vienen ideas que te acompañan e ilustran el sendero.
En el contexto de tu nube, te percatas y miles de situaciones pasan por tu nariz. Las ves e interpretas pero...¿Cuáles son? ¡Sí! seguís siendo un genio porque descubriste el gran misterio; grandes personajes que llegan a ser: La gorda que ocupa los dos asientos, el del diario, los charlatanes, los del celular, los del auricular, los del libro, los estudiosos, el discapacitado, los dormilones, el vertiginoso, los quejosos, las viejas, los viejos, los que juegan con el boleto, los que lo tiran, el chofer y los observadores. Todos esperan con ansias su destino y así se cruzan en una red, acostumbrados por los acreedores de caminos.
Y yo me pregunto...¿A dónde estas vos? idealizador, gran poeta y proyector. Ya te descubrí, sos el que los describe...¿Tanto vas a perder el tiempo?
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