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De lo que queres ser parte

miércoles, 4 de mayo de 2011

En una pata de la realidad

Salí a caminar por las calles de mi querido Berisso, di vueltas y vueltas sin saber la dirección. Al encontrar sentido a mi orientación vi la luz de un kiosco violeta que esta en la esquina cerca de la heladería; no sé que fue lo que me detuvo pero lo único que note era que había un grupo de personas reunidas ahí.
Poco a poco me acerque para establecer una charla bajo la luz artificial de reflectores que copaban la cuadra. El kiosco tenía unos vidrios, rejas y ventanilla por la cual el comerciante pasaba los productos a la gente. Pero este grupo no estaba comprando nada, eso fue lo que me impacto y que derivo en que me acerque.
Estaba parado en una pata, sostenido por la fuerza de mi voluntad. La cabeza y el cuerpo me decían que estaba borracho pero yo los ignore. Al dar mis primeros pasos veo que el grupo se desarma y se van corriendo, huyendo de la escena dejando a dos personas sentadas sobre el escalón del kiosco.
-Hola, me llamo Mauro-
-Hola, yo soy Cristina y él es Daniel- Me contestaron con buenos modales
-¿Qué es lo qué andan haciendo por estas horas?-
-Lo que toda persona normal, estamos sentados disfrutando de una noche viendo a los autos pasar.
Y así la conversación siguió fluyendo. Charlamos de la vida, el amor, las estrellas, los humanos y en cada palabra se notaba la pasión por transmitir ideas y debatir.
Ella era de pelo largo color rojo, tenía arrugas que se hacía presente en su cara. Su edad era aproximado a los cincuenta y largos. Las manos eran suaves como la piel de un bebe pero lo que más me agrado fue su entonada voz con la que declaraba sus pensamientos y forma de ver, percibir y hacer la realidad.
-Pero vos decís que tenés un gobierno nacional y popular, te juntas con este panqueque que lo único que quiere es más poder que el que tiene. No entiendo tu discurso, aquel en el que decís que proteges a los pobres ¿Pensas que sos parte del peronismo? Sos el oportunismo y clientelismo propio. Mas allá de todo, lo peor es que andas difamando el nombre de tu antecesor, biografiandolo como un héroe eterno queriendo generar consenso.- Le grite con todas las fuerzas que habitaban dentro de mi ser.
Me miró atónita por todo lo dicho, argumento cada una de mis ideas y seguimos discutiendo hasta que la noche dijo basta. Luego la abracé, la bese y le dije que cuente conmigo porque entiendo el momento por el cual esta pasando.

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