La revolución puede producirse en cualquier ámbito. Ya sea político, social y económico. Lo que se llama sublevación a lo largo de la historia conllevo largos y fructíferos o duros tiempos por lo que las transformaciones referidas significan un arduo cambio radical sobre un pasado inmediato, que contrae causas y consecuencias.
Las personas están emergidas en diferentes clases sociales, por la posición de bienes que tienen. En las diferentes clases se encuentran la alta, media y baja. La historia nos ofrece que la lucha de los distintos sectores ha sido constante, proviene de antiguos tiempos donde el aristócrata feudal explotaba al campesino para que trabaje la tierra y así poder generar una mayor ganancia.
La satisfacción de sentirse superior proviene de esta tarea. Prevalecido de esta manera parece ser una ley humana que una persona abuse de otra y lo trate como un animal. Esta superioridad es ejercida y legitimada por un ser humano hacia otro contiene ejemplos que se presentan en demasía, un caso puede ser la discriminación desempeñada frente a las diferencias del color de piel.
A partir de que se nace, se acostumbra al adoctrinamiento de estas condiciones. La función que realiza una revolución es de romper con este eje impuesto y así conllevar soluciones iguales para todos sin diferencia étnica, social, económica y política.
Las clases dominantes plantean un orden jerárquico donde todo tipo de decisiones proceden de arriba hacia abajo en forma de cascada, donde el último escalón son las clases oprimidas-las bajas- que por diferentes cuestiones no poseen los privilegios que tienen las clases dominantes –altas- que imperan en todo accionar. Este poder ejercido por las autoridades resulta injusto, por lo que deja fuera del sistema a las clases bajas, sin la posibilidad de progresar.
La insurrección sobre el orden establecido es representada por la voz del pueblo que exige un restablecimiento y revaloración de sus derechos como seres humanos. Esta contienda, de las cuales las clases oprimidas son las protagonistas, para que se puedan llevar a cabo tiene que poseer como primera medida un enemigo en común. Y luego diferentes fuerzas se tienen que aunar para así combatir y llevar a cabo determinados cambios radicales generando una Revolución.
Esta lucha es constante y va desde la implementación de ideas tipo revolucionarias, hasta el combate armado. Pero… ¿Hasta cuándo se legitima este tipo de accionar? Se determina con el fin del autoritarismo, del mandato unipersonal y el derrocamiento de todo tipo de dictaduras y monopolios. Donde llegue al poder una fuerza que prevalezca la justicia social y no ideas políticas. Y en la cual exista una distribución de riquezas para que como seres humanos puedan convivir en paz y post de desarrollo dentro de cada región.